Desafíos económicos de una Escocia independiente

Publicado en: 
Cinco Días
Fecha de publicacion: 
Sábado, 16 Febrero, 2013

Faltan casi dos años para que los escoceses decidan, por fin, con papeletas y sin medias tintas, si quieren estar dentro o fuera de Reino Unido. In or out. Simple y, sobre todo, vinculante. Unos cinco millones de escoceses tendrán derecho a opinar. El Ministro Principal de Escocia, Alex Salmond, y el Primer Ministro británico, David Cameron, firmaron en octubre en el histórico Acuerdo de Edimburgo que el resultado será acatado por ambos gobiernos sea cual sea. Así que en otoño de 2014 se pondrá punto seguido (o final) a una unión que comenzó en 1707 cuando el parlamento escocés ratificó el Tratado de la Unión.

El cómo y cuándo se llevará a cabo ha sido fijado en una ley llamada Scotland Act, que da autoridad total al Parlamento escocés para poner en marcha el referéndum y los independentistas sueñan ya con una nueva hechura para su país. 

El ministro de economía del parlamento escocés, John Swinney, dice que la Escocia independiente podría convertirse en la sexta potencia económica del mundo. El petróleo del mar del norte sería su mayor recurso para escalar tan alto en el podio, “un fuel del que Reino Unido se ha estado beneficiando demasiado tiempo”, afirma. Para Swinney, “Escocia contribuye más a las arcas de Reino Unido en impuestos de lo que obtiene en inversiones públicas”.

¿Es realista la ambición del Ministro o, al contrario, se convertiría en un estado soberano más pequeño y vulnerable?