La vida londinense del embajador Trillo

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Martes, 13 Noviembre, 2012

Tras 23 años como parlamentario y a los 60 de edad, el ex ministro del PP ha emprendido una nueva vida como el único embajador político de esta legislatura.

La embajada española en Londres es un palacete recio y señorial cuyas paredes han sido testigo de muchas historias que merecen ser contadas. Y lo que le queda. Hace ahora un siglo en sus despachos, cuando su propietario era la empresa Harland and Wolff Heavy Industries, se gestó uno de los desafíos tecnológicos más ambiciosos (y a la vez fallidos) de la historia: la ingeniería y el desarrollo del súper trasatlántico Titanic. Más tarde, la actual duquesa de Alba desarrolló en el emblemático palacete una parte de la que posteriormente ha sido su exuberante personalidad. Y ya en la década de los setenta del siglo pasado, Manuel Fraga vivió como embajador el periodo de transición entre su pasado como ministro de Franco y su futuro como fundador del mayor partido de la derecha española. Entre la diplomacia, el caso de Fraga se considera diferente, pues el gallego era diplomático de carrera.