No es bebé, es frenesí

Publicado en: 
La Tercera
Fecha de publicacion: 
Domingo, 28 Julio, 2013

Corren años duros para los Londinenses que reniegan de las multitudes y gustan de beber su pinta en el pub pero en relativo silencio… sin alharacas, sin pantallas gigantes ni banderines ondeantes.

El nacimiento del niño de Kate y Guillermo ha convertido la ciudad en un callejón sin salida a la celebración: calles cortadas, fuentes coloreadas de azul, 41 cañonazos de salve frente al Támesis. Todo grita al transeúnte “I’ts a boy!!!!”, “His name is George!!”… desde las pizarras de los pub a las fachadas de los edificios, donde se proyecta la última hora de su corta vida. No hay escapatoria.

La penitencia de los Londinenses silenciosos comenzó mucho antes del anuncio del embarazo de Kate en diciembre de 2012. Ni siquiera fue el día que se iluminó el pebetero olímpico el verano del mismo año. La locura colectiva en que se ha instalado esta ciudad se remonta a 2011, cuando Guillermo y Kate anunciaron su boda.