Todos los antídotos contra el miedo, en el British Museum

Publicado en: 
Entrelineas
Fecha de publicacion: 
Viernes, 1 Julio, 2011

El terremoto en Japón, la rebelión en Libia, el paro, la crisis económica... Si hay un buen lugar en la Tierra al que acudir en busca de respuestas en momentos convulsos, ese es el Museo Británico —British Museum— de Londres. Observar las huellas que han dejado otros hombres en la Tierra a lo largo de dos millones de años convierte a cualquiera en insignificante y deja constancia de cómo seres humanos de toda raza y condición se han enfrentado con anterioridad a los mismos miedos y similares incomprensiones.

Si fuéramos al Museo Británico todos los días durante un año, apenas llegaríamos a conocer unos pocos de los secretos que custodian las obras de su exposición permanente acerca de la humanidad. Y eso que es solo una mínima parte de su colección. De los ocho millones de objetos que la componen, el visitante puede observar únicamente unos miles de piezas debido a la falta de espacio. La mayoría se conservan en galerías subterráneas cercanas a Great Rusell Street, la calle del museo. Sin embargo, en sus salas, los turistas no necesitan permanecer mucho tiempo para quedar abrumados por la grandeza de esta institución o dejarse impresionar por los objetos que han resistido el paso del tiempo para contarnos cómo éramos hace millones de años.

La piedra Rosetta esconde las claves para leer los papiros, la copa Warren muestra en sus grabados escenas de sexo homosexual en la Grecia antigua, los mármoles del Partenón representan la cuna de la actual civilización... Se esté o no de acuerdo con cómo el Reino Unido se hizo con algunos de estos tesoros, nadie puede dudar que el museo es, en sí mismo, una lección de historia. Es más, si se está bien atento a sus señales, puede proporcionar incluso claves muy valiosas sobre uno mismo.

La lectura que los comisarios han hecho de la exposición permanente anima al visitante a llevar a cabo una reflexión intimista. El museo quiere mostrar cómo han luchado las diferentes culturas para alejar de sí miedos universales como la muerte, las enfermedades o la guerra y cómo se han enfrentado al amor, al sexo, al poder o al dinero. Una de las salas muestra, por ejemplo, cómo los padres han protegido a sus hijos de las enfermedades y la muerte a través de los tiempos. En esta selección, las vacunas que se ponen en Occidente están al mismo nivel que los collares para espantar el mal de ojo o los vestidos de bebé con bordados para ahuyentar la mala suerte en Asia.